Desde el cielo tricolor. Viviana Padelin

31.05.2017

Viviana Padelin

Al Bravo Pueblo.

A los héroes y mártires.

Bogdan, Robert y Bassil, sin más armas que la promesa de gloria que les dio el coraje se enfrentarían al día siguiente al destino eterno de los héroes. 


Comenzaba 1989. Después de terminar el servicio militar, Bogdan tenía su primer empleo en el Instituto de Automatización de Trenes. Planeaba más adelante dedicarse a la construcción junto a un amigo, casarse a los 30 y nunca abandonar el club de rugby en el que jugaba. Sus veinte años los vivió bajo el comunismo en Rumania.

Bastante más tarde, en 2014, Robert de 31 años vivía en Venezuela, bajo el Socialismo del Siglo XXI, muy idéntico al que vivió Bogdan, pero en este siglo el cinismo se unió con la complicidad, se disfrazaron de corrección política y bautizaron al comunismo con el nombre de "populismo".

Robert se había graduado como piloto privado, disfrutaba de las maratones, el montañismo y la crónica periodística en las redes sociales bajo el usuario de twitter @EscualidoReload.

El 21 de diciembre Bogdan se acercó al mitin organizado por Ceaușescu junto a su amigo Emilian. El ejército no lo había cambiado, muy por el contrario, se había apegado aún más a sus ideas para luchar contra los comunistas. Algo se gestaba en la Plaza del Palacio y allí estaban .

Ese largo día en Bucarest, los dos, junto a otros muchos jóvenes o "hooligans" (los "escuálidos" de Ceaușescu) no abandonaron las calles hasta agolparse en la Plaza de la Universidad bajo las consignas: "Abajo, Ceaușescu", "Libertad".

Bogdan regresó a su casa para escaparse por la noche a la barricada del Inter (1): una gran guarimba de más de 3 metros de altura hecha de camiones llenos de colchones

Esa madrugada Bodgan le pidió a Emilian que se quedara detrás de él: tenía un hijo y otro en camino. Ambos sabían que existían infiltrados tratando de dividirlos y esparcirlos. Emilian cayó y fue tragado por los escudos de la policía comunista.

Listo para ser subido a las furgonetas, Bogdan se inclinó para ayudarlo, y en ese momento, a su lado, un estudiante que tenía un megáfono recibió un disparo en la cabeza y murió en sus brazos. Esa ráfaga de "advertencia" estaba dirigida a ellos, no hacia arriba. Se refugiaron en la pared de la Universidad y lograron escapar hacia el Hospital Colțea desde donde podían ver los disparos hacia ellos. Finalmente, con la ayuda de un taxista volvieron a casa.

El 11 de febrero Robert salió a protestar en Chacao, alertó desde cuenta de twitter por la presencia de los motorizados armados pertenecientes a la Securitate de Maduro (colectivos de Ceaușescu) creada por Chávez: "Tupamaros" en homenaje a la guerrilla uruguaya de los años ´60/´70 de la que formó parte el comunista Pepe Mujica; hizo la crónica periodística, le puso el cuerpo a la protesta y por la noche regresó a su casa.

Esa noche, Bassil, de 23 años, estudiante en la Universidad Alejandro de Humboldt, desde Caracas, anunciaba: 


Bogdan, Robert y Bassil, sin más armas que la promesa de gloria que les dio el coraje se enfrentarían al día siguiente al destino eterno de los héroes.

Era la madrugada del 22 de diciembre mientras Elena rezaba. Más tarde, oyó la llave: Finalmente llegó Bogdan, aterrorizado, con sus manos quemadas, la cara y ojos rojos irritados por el gas lacrimógeno. 

Era la mañana del 12 de febrero en Caracas: 

Alrededor de las 3 de la tarde en la caraqueña esquina de Tracabordo tres asesinos del régimen comenzaron a disparar a los manifestantes.

Un proyectil llegó a la cabeza de Bassil. Robert estaba allí. Ayudó a trasladarlo. Bassil falleció en el Hospital Vargas. Fue la primera víctima del la represión comunista en Venezuela. 

Bogdan tenía la camisa ensangrentada del joven del megáfono que murió en sus brazos. Esa mañana, vistió una camisa negra como luto por las víctimas, desayunó con su madre y fue a su trabajo. Elena lo alcanzó en su auto, lo despidió con un beso en forma de cruz, preguntó si se quedaría en casa por la tarde, le imploró que no vaya a ninguna parte después, que se quede en casa.

Bogdan había quemado sus miedos en el fuego de la barricada que dio inicio a la revolución anticomunista y respondió: "Mamá, en la vida de cada hombre hay un tren. Para mí este tren es ahora o nunca. Ahora es la oportunidad de mi vida! Si muero, cuida de mi hermana! (2)

Robert regresó a su casa en Chacao por la noche, habló con su padre Derek, quien le pidió que no salga nuevamente.

Desde el 22 y hasta la tarde del 23, Elena no se supo nada de su hijo. No había vuelto a casa. A las 17:30 recibió un llamado del Hospital Colentina, apenas pudo oir al hombre que le preguntaba si tenía un niño de nombre Bogdan, que estaba herido pero vivo, fuera de peligro. Había recibido un disparo en la clavícula en la zona de la Televisión Rumana. Elena no pudo llegar al hospital. Por la noche una enfermera volvió a llamar: "Bogdan fue trasladado a neurocirugía". Había recibido un disparo en la clavícula. Al caer, vió al asesino y gritó: Dispara, cobarde!. Y recibió una bala en la cabeza. Murió en el hospital.

Bogdan
Bogdan


En Chacao dos sujetos de negro en una moto lanzaron una ráfaga de disparos.


Más tarde, otro asesino en moto disparó en su frente y Robert murió en la calle en la que había conquistado el inicio de su libertad.

Robert
Robert



Por el crimen de Bassil Dacosta fue condenado a 29 años de prisión el comisario José Ramón Perdomo Camacho, del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin). El juez que intervino en la condena fue asesinado en 2017.


Los asesinatos de Bogdan y Robert siguen impunes.

Los crímenes del régimen comunista de Nicolás Maduro continúan impunes.

Los crímenes del régimen comunista de Nicolae Ceaușescu continúan impunes.

Los crímenes del comunismo continúan impunes.


1. La barricada marca el comienzo de la Revolución Anticomunista en Bucarest.

2. La última frase que Bogdan le dijo a su madre está tallada en la lápida donde descansan su restos en el Cementerio de los Héroes.

La foto que ilustra el título pertenece a Robert Redman. Desde el cielo. Caracas. Flick.com