LA LEGITIMA DEFENSA NO ES CRIMEN: ANTE GOTOVINA, EL HEROE CROATA. Viviana Padelin

09.10.2011

Qué puede decirse a aquellos que estuvieron en el frente de batalla defendiendo a su Patria? Que pidan perdón por la victoria de su fe y la voluntad de sus actos? Acaso debe pedirse perdón por no dejarse invadir?  

"Donde vive un serbio, allí es Serbia" es el ideario de estos aliados de la ex URSS. No es difícil imaginar el padecimiento del pueblo croata, ultracatólico y conservador, en tiempos de la ex Yugoslavia bajo el mando del comunista Josip Broz (Mariscal Tito) responsable de la muerte de decenas de miles de anticomunistas, principalmente croatas de la Ustasa en la Masacre de Bleiburg.

Durante la Guerra de Independencia de Croacia, en los 90, el General Ante Gotovina comandó las operaciones de la "Operación Tormenta" la que permitió la liberación de 10 mil kilómetros cuadrados de ocupación de los serbios, quienes intentaban proclamar esa tierra croata como "República Serbia de Krajina".

Inmediatamente después de la guerra, se desplegó la maquinaria propagandística de la izquierda internacional: se implantaron matrices de opinión contrarias a la acción de quienes defendieron a la Patria. Tal como ocurrió en muchos de nuestros países de Latinoamérica: la criminalización de la legítima defensa, subvirtiendo mediáticamente la victoria de la independencia y libertad en un genocidio. En este objetivo participaron los mismos actores que intervienen en el proceso neocomunista de Latinoamérica: "intelectuales" de izquierda locales, políticos y "círculos extranjeros".

En consecuencia, y siguiendo con esta estrategia, el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia, de la mano de la fiscal Carla del Ponte (quien fuera acusada por intimidación y soborno a testigos en casos relacionados y más tarde colaboradora del gobierno kirchnerista argentino en su desempeño como Embajadora suiza de aquel país), Ante Gotovina fue declarado culpable y condenado a 24 años de prisión, acusado de excesivo uso de artillería y destrucción de bienes de los croatas, sin fundamentos suficientes ni siquiera para su acusación.

Que puede decirse a aquellos que estuvieron en el frente de batalla defendiendo a su Patria? Que pidan perdón por la victoria de su fe y la voluntad de sus actos? Acaso debe pedirse perdón por no dejarse invadir?

Este es su verdadero objetivo: subvertir los valores, desmoralizar la fe, confundir la percepción, aniquilar la dignidad.

Pero contrariamente, el pueblo croata, orgulloso de su General, no lo olvida y pide por él. Cada croata es el Gral Gotovina. En cada ciudad, en cada pueblo, en las calles, en las casas pueden verse carteles, fotos, camisetas honrando al General que los hizo libres. El símbolo de lo quien los representa no está encarcelado, está demasiado presente y libre en cada esquina como calificada custodia de la legítima defensa de sus valores.

Un ejemplo a seguir en toda Latinoamérica