Las primeras reformas en Cuba V: Rafael Gómez Martinez

28.06.2017

Rafael Gómez Martínez

Si hay un caso de estudio relevante sobre la forma como los comunistas llegan al poder, como se traman todas las estrategias, los señuelos, técnicas y programa ese es el de Guatemala. En efecto, fue Guatemala, país centroamericano, un laboratorio para experimentar cómo se debe exportar la revolución. 

De Cuba a Guatemala. El Comunismo es cosa seria. Una vez en el poder, busca su expansión. Ese, fue el caso de Guatemala. Dos de los interrogantes que requieren una respuesta para que el comunismo primero llegue al poder, luego se sostenga, luego se expanda, son: ¿Cuáles son los elementos de la situación en Latinoamérica que hacen el juego a los comunistas? ¿Cómo hacen los comunistas para explotar las posibilidades de esa situación?

Se calculaba para los años sesenta del siglo XX, década en que comienza la verdadera transformación de Cuba hacia el comunismo junto con su expansión que en Latinoamérica no existían más de medio millón de comunistas para una población de más de 170 millones de habitantes.

Sin embargo, en la década de los sesenta gracias al apoyo del antigua U.R.S.S - COMINTERM, Comunismo internacional - el comunismo logró penetrar la sociedad latinoamericana con tal rapidez que llegó al poder en un corto período de tiempo.

Si hay un caso de estudio relevante sobre la forma como los comunistas llegan al poder, como se traman todas las estrategias, los señuelos, técnicas y programa ese es el de Guatemala. En efecto, fue Guatemala, país centroamericano, un laboratorio para experimentar cómo se debe exportar la revolución.

Los guatemaltecos venían de un período dictatorial muy largo bajo el mando del General Jorge Ubico. Tras su derrocamiento, luego de una negociación entre los militares y la sociedad civil se llegó a un débil gobierno de transición.

La carta del triunfo en Guatemala se encontró en el conflicto social. La sociedad guatemalteca se dividía socialmente por dos grupos sociales bien marcados en sus costumbres. El 60% descendiente del pueblo nativo, el 40% con ascendencia europea.

Los propietarios de la tierra donde se cultivaban, y cultivan, el delicioso café centroamericano eran los indoeuropeos, los trabajadores eran los indígenas. El conflicto social entre nativos y europeos fue in crescendo, explotadores vs explotados.

(Cambian los tiempos, cambian los personajes, las estrategias siguen siendo las mismas).

Se presentó un detalle que marcó el comienzo del fin de la era de Ubico. La expropiación de fincas cafeteras a los alemanes le costó el apoyo de un grupo que había sido partidario suyo. Lean, bien: expropiación. Al mismo tiempo, las medidas económicas produjeron la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores. El crédito se volvió escaso y costoso.

(En Colombia el crédito está escaso y caro, la inflación hace de las suyas).

Durante la primavera de 1944 el descontento fue en aumento pero faltaba la chispa. Faltaba la situación. Lo que llaman los comunistas: las condiciones objetivas de la revolución.

El descontento comenzó por los estudiantes universitarios quienes salieron a las calles. Vino la represión. Le siguieron los comerciantes y los industriales, en su mayoría apoyados los alemanes quienes montaron grandes industrias en toda la región antes, durante y después de la segunda guerra mundial.

Incapaz de hacer frente a la situación, Ubico renunció. Al no haber oposición, se creó una Junta Revolucionaria en cabeza de Arana, Arbenz y Toriello la cual gobernó hasta 1945. El débil gobierno de transición llegó al poder con un discurso que hoy llamarían de izquierda light sorprendiendo y llenando el vacío político existente. Arbenz promulgó: "tratar en forma democrática, de operar esa revolución social tan necesaria para el futuro de América Latina".

(No solo, piensan local también internacional).

En medio del débil gobierno de transición se colaron un puñado de jóvenes abogados comunistas en cabeza de la Junta Revolucionaria. Un grupo 14, todos de tendencia socialista, fueron los ideólogos de la nueva Constitución. El más radical de ellos fue García Granados quien junto con tres abogados más logró plasmar la nueva constitución socialista para Guatemala bajo la era de Arévalo.

En efecto, durante la campaña presidencial de 1945 apareció un educador: Juan José Arévalo quien dijo: "Somos socialistas porque vivimos en el siglo XX. Vamos a equiparar al hombre por el hombre". Con ese discurso Arévalo ganó las elecciones de 1945.

Lo primero que hizo Arévalo al llegar al poder fue reformar la Constitución. Los jóvenes abogados anteriormente mencionados fueron iluminados, iluminattis, por la revolución mejicana de 1917 y la constitución de la U.R.S.S de 1935.

(Adivinen quién redactó la constitución rusa de 1935).

En la nueva constitución se lee: "por un gobierno libertario, unitario, semiparlamentario, destinado a poner en práctica políticas económicas neosocialistas".

En consonancia con lo anterior, con el espíritu de la nueva constitución, una nueva generación de políticos y jóvenes abogados se entregó a construir una nueva Guatemala, por un hombre nuevo, como decía Mao.

(Comunismo en Latinoamérica, El caso Guatemala, 1959, Schneider R, Editorial Angora).

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@ragomezmar

Fuente: www.losirreverentes.com