MARCHO MEDIA COLOMBIA. Francisco Tamayo Collins

05.04.2017

Francisco Tamayo Collins

Sin duda, llegó el momento de depurar la Democracia. No podemos permitir que el marxismo-leninismo participe de un escenario que, por lo visto a lo largo de la historia, siempre termina aniquilando lo básico de cualquier civilización.

Por fortuna, el pasado sábado 1 de abril, se cumplieron todos los pronósticos. El día tuvo un clima excelente; quienes salieron a la calle, a expresar su repudio ante el actual gobierno y a manifestar su rechazo por el estado general de las cosas en nuestro país, tuvieron un comportamiento cívico ejemplar, que fue avalado por miles de comerciantes, quienes pudieron ejercer libremente su labor económica, sin ningún tipo de amenaza, y con la tranquilidad de saber que las personas que iban por las vías, gritando arengas, pitando y conversando, entienden lo que cuesta ganarse cada centavo.

La media Colombia que salió a marchar estuvo representada por ciudadanos que respetan la ley y se meten en los zapatos de los otros: colombianos que en lugar de tirar piedras y poner bombas, comparten ideas; compatriotas que, como el caso de don Luis Eduardo, un ingeniero curtido por los años, que estuvo secuestrado por las Farc a lo largo de 6 meses, construyen argumentos con su testimonio de vida.

Este ingeniero laborioso, compañero fortuito de marcha, fue muy generoso con mi papá -a quien rindo un merecido homenaje, pues a pesar de sus casi 80 años, se unió a la marcha como un muchacho que sueña con un país mucho mejor-, y conmigo. De forma amena, don Luis Eduardo relató su experiencia como rehén de los narco-terroristas. Sus palabras brotaban del alma, mientras caminaba a buen ritmo el recorrido que tuvo como meta la Plaza de Bolívar.

Recordó cómo le pusieron una cuerda alrededor del cuello, que servía como collar, para amarrarlo a un árbol; y en las noches, mientras "dormía", era atado a la pierna de uno de sus crueles secuestradores. Incluso, narró la forma como era amenazado de muerte cada que le daba la gana al comandante de turno. Hasta cierto día que los encaró y les pidió que lo mataran, "que ese sería el mejor favor que podrían hacerle, porque de ese modo iba a estar delante de Dios, para recibir el juicio que se merecía..." No sé si este valiente hombre era afecto a Uribe o a Ordóñez; lo que sí sé es que marchaba como víctima de las FARC, y estaba muy molesto de ver cómo jamás había sido escuchado en La Habana...

También se hicieron sentir miles de hombres y mujeres cansados de la corrupción y de esa infame carga impositiva que acribilla a diario el bolsillo de las familias colombianas; militares y policías en retiro que no aceptan la manera como el gobierno quiere aplicarles la misma justicia que le impondrá a las Farc. Y qué decir de los miles de padres de familia que se oponen a la ideología de género, que este gobierno de Santos desea implantar en los colegios, muy a pesar de la marcha del 9 de agosto del año pasado...

También hubo una masiva asistencia de estudiantes universitarios, que a todo pulmón gritaban: "¡No, no, no, no me da la gana, una dictadura como la venezolana!"

En fin, marchó ese país que no se siente representado por Santos y que se opone a las Farc; es decir, exactamente quienes encarnan lo contrario a los defensores del narcoterrorismo y de la "paz" que nos quieren meter por las narices, a través de un gobierno que detesta el 90% de la población colombiana. (¡Fuera Santos!, gritaba la gente...)

Sin duda, llegó el momento de depurar la Democracia. No podemos permitir que el marxismo-leninismo participe de un escenario que, por lo visto a lo largo de la historia, siempre termina aniquilando lo básico de cualquier civilización.

En el siglo XXI el comunismo no puede continuar recibiendo aval por parte de quienes defienden la Democracia. Vale la pena recordar que aquellos que desean imponer ideologías que acaban con la Libertad, desconocen al ser humano en su valor fundamental y no están dispuestos a jugar con las mismas reglas.

Con todo respeto: Aceptar el Comunismo en Democracia es lo mismo que aceptar jugadores en patines dentro un partido de fútbol. ¿Se imaginan que el comité técnico de la FIFA impulsara una medida como esa?

"El comunismo ateo está en contra de la dignidad del hombre". San Juan Pablo II.

@tamayocollins


Fuente: www.losirreverentes.com