¿Vida o Sistema? Ed Vaghi Eccher

22.01.2018

Ed Vaghi Eccher

El racionamiento resulta necesario para resolver efectivamente un problema o cuestión que se coloque delante nuestro. La intuición es la facultad de comprender un enigma sin la necesidad de razonar. Uno puede analizar o reflexionar -esencia del pensar-, o podría actuar en base a su sentir más inmediato, sin temor a equivocarse.

Nuestros pensamientos generan nuestras emociones, es decir, uno siente en base a lo que piensa y en consecuencia actúa. Pero esta ecuación no garantiza un control en el resultado, así se desarrolle de forma consciente. Primero porque la propia existencia evidencia que las preguntas más importantes no tienen respuestas, es decir, no contamos con todos los datos necesarios. Segundo por el constante bombardeo de estímulos que se manifiestan en frente a nosotros en forma de imágenes, noticias y datos que deglutimos sin llegar a digerir ni el contenido ni el mensaje, sin tiempo para asimilar qué quieren decir y sin posibilidad de asociarles la debida carga emocional. Y tercero porque en este sistema, tanto la ciencia como la filosofía están manipuladas. Por lo que no resulta sencillo elaborar un razonamiento correcto, estando inmersos en una fórmula extremadamente compleja e incompleta, compuesta por elementos distorsionados.

Si los científicos y los filósofos hubiesen aplicado la palabra "sistema" en lugar de "vida" en lo que respecta a nuestra relación intrínseca que mantenemos con el mismo, nuestra forma de haber percibido la realidad hubiese cambiado significativamente y a nuestro favor. A excepción de alguno de ellos que trabajaron en pro de nuestro beneficio, la gran mayoría elaboró su teoría y su pensamiento bajo la influencia o en complicidad de un sistema controlador.

Los medios son un componente básico dentro de esta fórmula. Cuando te impulsan a mirar hacia un lado, la verdad se encuentra del lado opuesto. Por ejemplo; cuando los medios dominantes comenzaron a mostrar las imágenes tristes del flujo migratorio de Medio Oriente, la intención era la de controlar nuestras emociones y en consecuencia nuestros pensamientos, para luego obtener una respuesta consensuada de carácter humanitario. Es decir, se trataba de un plan para destruir la identidad y la cultura europea, y crear entonces en esa mezcla de razas, gente sin cimientos históricos, para entonces obtener masas mayormente dóciles. Uno debería examinar entonces, si la emoción que en uno genera ese tipo de cosas, no es la reacción esperada por ellos.

La educación se encargó de negar nuestro sentido predominante qué es la intuición, por eso nos cuesta tanto dejarnos llevar por este don que trasciende la lógica. Pero la educación no sólo condiciona nuestros pensamientos y nuestra intuición. El instinto surge de forma innata, es una conducta automática y sin que tengamos conciencia de ello. Si la humanidad hubiese empleado sistemáticamente su instinto de supervivencia, nos hubiésemos ahorrado mucho tiempo de sufrimiento, opresión y esclavitud. Pero lo que sucede, es que el control de esta disposición innata, es fruto de un "aprendizaje", que en gran medida regula nuestros instintos.